El Corredor Seco Centroamericano es un área geográfica de 1.600 km de largo y que atraviesa Honduras, El Salvador, Nicaragua, Guatemala y el sur de México y se ha convertido en una de las regiones del planeta más vulnerables frente al cambio climático, donde la producción de alimentos disminuye como consecuencia de temperaturas más altas, la escasez de agua y eventos extremos como olas de calor, sequías e inundaciones.
En esta región, el principal medio de vida es la agricultura de subsistencia, con cultivos sobre todo de maíz, frijol y arroz , pero la cosecha, si no se pierde debido a estas
causas, casi nunca alcanza para todo el año y tarde o temprano se acaba pasando hambre. En 2018 y 2019 la sequía provocó una grave crisis de seguridad alimentaria debido a las pérdidas de cultivos, que afectó a los 10.5 millones de personas que habitan en esta área y en 2020, se superó el récord de tormentas tropicales y huracanes en una misma temporada; las tormentas Amanda y Cristóbal y los huracanes Eta e Iota provocaron inundaciones, deslizamientos y graves daños y pérdidas de viviendas y cultivos. Además, el impacto de la pandemia de covid-19 y de las medidas tomadas para la contención de su contagio, exacerbaron todavía más estos problemas.
En Guatemala, el país con la mayor tasa de desnutrición crónica de América Latina, se estima que más de medio millón de personas necesita asistencia alimentaria y la desnutrición infantil roza el 70%. Estos son niveles de Burundi, en África, e incluso son peores en algunas de las zonas indígenas.
Si la desnutrición aguda puede equivaler a una «sentencia a muerte», la desnutrición crónica puede considerarse una «cadena perpetua» con efectos irreversibles a partir de los cinco años. El desarrollo físico y mental se resiente y, a la postre, también los ingresos. Las comunidades indígenas situadas dentro del Corredor Seco apenas contribuyen al cambio climático ya que no hay industria, ni coches, ni siquiera electrodomésticos en las casas, y sin embargo son de los que más lo sufren. El Cambio Climático, que en otros lugares todavía parece ciencia ficción, en este lugar amenaza la supervivencia y empuja a emigrar.
Durante el mes de mayo de 2021 viajé por gran parte de este Corredor Seco, una región de pobreza extrema donde se encuentran algunas de las comunidades más vulnerables del país, y visité también la frontera que le separa de México, y por donde caminan gran parte de los migrantes centroamericanos en su camino hacia los Estados Unidos cruzando el río Suchiate.