En noviembre de 2005 pasé unos días en una pequeña aldea fronteriza entre Zamora y la región de Trás-os-Montes (Portugal). Como no había pensión dónde quedarme, el alcalde me ofreció cama en su casa. Cada noche, la madera ardía en la lareira como única calefacción en un invierno muy frío, pero se compensaba con el calor humano que desprendía la hospitalaria familia. Al amanecer, cientos de ovejas eran subidas a los pastos altos (a cada vecino le tocaba un día de pastoreo al mes por cada cuatro ovejas de su propiedad) atravesando las calles del pueblo con el ladrido de los mastines guardianes; mientras, las vacas eran llevadas a las riberas del río Onor, donde estaba la hierba más verde. Asistí a la matanza del cerdo, celebrado como un ritual de una forma antigua y tradicional. Los huertos alrededor de la aldea estaban todos cultivados, y el horno comunal funcionaba cada pocos días, del cual salían las mejores hogazas de pan que he probado. En el 2017 regresé a la aldea. Lo primero que me llamó la atención fue que los huertos estaban abandonados y ya no se veía ganado pastando en los campos. Entré en el único bar de la aldea, un lugar pequeño que es también el centro de reuniones de la comunidad. Una estufa quemaba leña y en la mesa de al lado estaba el ex-alcalde, envejecido, como los otros tres hombres que le acompañaban en la partida de cartas. Otros tres atentos al juego. Y allí me contaron. El horno era utilizado muy ocasionalmente. Sus treinta habitantes están ya muy mayores y no hay relevo generacional. Sus hijos se fueron a las ciudades en busca de una vida mejor, o diferente, y ahora vienen sólo algún que otro festivo o a pasar unos días en verano, para que conozcan a los nietos. Hasta que un día, no lejano, la aldea pasará a formar parte de las otras miles de aldeas abandonadas por toda la geografía de la Península Ibérica. Ese regreso se convirtió en el punto de partida de  un proyecto centrado en la despoblación rural y la desaparición de formas de vida que habían perdurado durante generaciones, y finalmente dando lugar al libro Tras Os Montes.